Vuelta al blog

Tiempo sin escribir nada y no por pereza.

Momentos complicados que nada tenían que ver con el BDSM, pero que me robaron la inspiración y las ganas de seguir escribiendo en el blog. Momentos que ya quedaron atrás y que fueron superados con el apoyo constante de mi Amo y de mis niñas que siempre han estado ahí sacándome una sonrisa. Momentos en los que descubres a quien realmente puedes llamar amigo y quien solo era un formalismo fingido.

Pero también han habido momentos de celebración. El 12 de marzo se cumplieron ocho meses de relación con mi Amo y la mejor manera de celebrarlo ha sido dando el paso de vivir juntos. No ha sido fácil acoplarse, compaginar vida bedesemera, vida de pareja y vida familiar, no es sencillo, pero está resultando una aventura deliciosa. Los kilómetros de distancia ya nos pesaban demasiado, la necesidad de tenernos día a día hacia la situación insostenible, ya no nos saciaba compartir una noche entre tantas.

Mi tiempo “libre” se ha reducido, ahora es suyo también. En cualquier momento, en cualquier lugar, en cualquier situación, basta una mirada para ser suya. Siempre suya, siempre mía de Astur.

Ser sumisa

No hay peor defecto en la sumisa que acomodarse, saber que ya ha ganado su collar y que no tiene más nada por lo que luchar.

La sumisión es el camino del avance contínuo, de los pequeños pasos en busca del verdadero objetivo, del crecimiento del alma.

Ser sumisa es ser humilde para reconocer nuestros puntos débiles porque son nuestras oportunidades de mejora.

Ser sumisa es ser valiente, aceptar nuevos retos, querer entregarse un poco más cada día. Ser sumisa es ser feliz con el aprendizaje.

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Despierta la ciudad

La ciudad duerme a estas horas
bajo la luna, paseo en silencio
por cada centímetro de su piel
Él también duerme aún
yo me siento la guardiana
de su leve descanso
de sus perversos sueños

Despierta el mundo ya
nuevamente tan gris y cruel
pero yo sigo a sus pies
tengo ternura de sobra
para hacer su día más dulce
y llenarlo de mil colores
con tan solo sonreirle a su alma

Inevitablemente el olor amargo
del café caliente por las mañanas
recuerda el despertar de su cocina
recuerda nuestros cuerpos desnudos
recuerda nuestros deseos infinitos
Tan inevitablemente como ser suya
siempre mía de Amo Astur

Luna protectora

Y hoy más que nunca, quisiera ser luna llena y colgarme del cielo para iluminar su camino, tejer un manto de estrellas que lo abriguen del frío.

Quisiera guiarle en la noche a través del largo camino de asfalto, sonreírle en la oscuridad con la luz de mi mirada y abrazarle el alma.

Luna que mengua sonriente para acunarle en sus brazos y velar su sueño, lamiendo suave todas sus heridas como hace una perra a sus crías.

Es momento de devolverle sus cuidados y protección, momento de sujetar con fuerza y ternura esa mano que Él siempre tiene tendida para mí.

Dos palabras que unidas cobran vida y se vuelven eternas: siempre mía.

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